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Laringoscopía

La laringoscopía es un procedimiento médico que se utiliza para examinar la laringe, que es la estructura en la parte superior de la tráquea que contiene las cuerdas vocales. Durante una laringoscopía, se utiliza un instrumento llamado laringoscopio para visualizar la laringe y las cuerdas vocales. Hay dos tipos principales de laringoscopía:

  1. Laringoscopía directa: En este tipo de laringoscopía, el médico utiliza un laringoscopio que se inserta en la boca del paciente para obtener una vista directa de la laringe y las cuerdas vocales. Este procedimiento a menudo se realiza bajo anestesia general.
  2. Laringoscopía indirecta o fibrolaringoscopía: En este método, se utiliza un laringoscopio flexible con una cámara en el extremo (llamado fibrolaringoscopio) que se inserta a través de la nariz del paciente. Esto permite al médico visualizar la laringe y las cuerdas vocales sin necesidad de anestesia general.
La laringoscopía se realiza para diagnosticar y tratar una variedad de afecciones de la laringe, como lesiones, tumores, inflamación o problemas de las cuerdas vocales. Además del diagnóstico visual, también se pueden tomar muestras de tejido (biopsias) durante el procedimiento para análisis adicionales. La laringoscopía es una herramienta importante en la evaluación de problemas de voz, respiración y deglución, así como en la detección temprana de enfermedades como el cáncer de laringe.

¿Es un procedimiento ambulatorio?

La laringoscopía directa, que generalmente se realiza bajo anestesia general, a menudo requiere hospitalización por un período corto de tiempo luego del procedimiento.

Por otro lado, la laringoscopía indirecta o fibrolaringoscopía, que se realiza con un laringoscopio flexible a través de la nariz, es típicamente un procedimiento ambulatorio. Por lo general, no requiere anestesia general y se puede realizar en un entorno ambulatorio, es decir la consulta médica.

¿Cuándo se recomienda realizar una laringoscopía?

La laringoscopía se recomienda en una variedad de situaciones cuando se sospecha una afección en la laringe o las cuerdas vocales. Algunas de las razones comunes incluyen:

  • Evaluación de la voz: En casos de ronquera persistente, voz áspera o voz débil.
  • Dificultad para respirar: Estridor (ruido respiratorio agudo) o sibilancias, una laringoscopía puede ayudar a identificar obstrucciones en las vías respiratorias, como un cuerpo extraño, tumores o estrechamiento de las vías respiratorias.
  • Problemas de deglución: Como disfagia o sensación de obstrucción en la garganta al tragar, que pueden ser causados por afecciones en la laringe.
  • Evaluación de lesiones o tumores: Si se sospecha la presencia de masas o tumores en la laringe.
  • Seguimiento de condiciones crónicas: Para pacientes con afecciones crónicas de las cuerdas vocales o la laringe, como pólipos, nódulos o parálisis de las cuerdas vocales.